Decoración de salones rústicos

Decoración de salones rústicos

Las líneas rústicas en el diseño de salones o habitaciones de nuestro hogar, responde hoy en día a la necesidad de escapar a lo natural, aliviar la bruma sofisticada de la ciudad, y regalarnos a nuestra llegada al hogar, todo un nicho de calidez y comodidad. La idea central en este tipo de decoración, es devolver cada elemento de la habitación a una personalidad más sencilla, campestre y alejada de elementos rebuscados. Veamos cómo conseguirlo.

Salones rústicos

Antes de comenzar

Conviene saber, que este tipo de estilos no reserva grandes exigencias. Sus bases están regidas por las necesidades imperiosas de la vida en el campo y este hecho está determinado además por las condiciones climáticas de cada entorno. Por ejemplo, una chimenea es tan absoluta en zonas de frío como innecesaria en las casas del trópico, donde predomina en cambio la presencia de ventanales y colores claros. Por ello, lo más importante es lograr adecuar este estilo a tus necesidades de vida.

En otro aspecto, no debemos confundir la decoración rústica como una mera reproducción sin sentido de los elementos rurales. Puedes utilizar los típicos estampados de flores para decorar las paredes, o elegir muebles toscos y de poco acabado. Sin embargo, la flexibilidad del estilo de decoración rústico, te permite añadir otros elementos como sillas de aluminio e incluso recrear materiales como la piedra con otros recursos artificiales.

Por último, no es necesario que decores toda la casa al estilo de campo. Si lo deseas, puedes elegir una sola habitación (la sala de estar, el comedor o algún dormitorio) y aplicarle la decoración rústica a tu antojo, o incluir varios elementos típicos de este estilo (sillones de madera, estanterías antiguas, etc.) sin abandonar la decoración inicial.

Colores de salones rústicos

Colores

Evidentemente, nuestro estilo rústico obedecerá a los tonos armónicos que recreen la naturaleza, con variantes claras del amarillo, el verde manzana o el blanco hueso. En sentido general, se buscará siempre evocar sentimientos de protección y calidez. Tonalidades tostadas y ocres, salmón, melocotón y hasta el rojo también vendrán a bien para lograr tales propósitos.

Otra opción a considerar, es incluir un friso de madera a media altura, que combine con el color elegido para la pared. Aunque algunas personas prefieren colocar el friso desde el piso hasta el techo, esto no se recomienda para salones pequeños. También puedes apoyarte en el uso de la piedra, y revestir tus paredes con materiales artificiales o piedra natural.

Muebles de salones rústicos

Muebles

El estilo rústico da cabida a todos aquellos materiales presentes en la naturaleza, como el bambú, la piedra y el hierro forjado. No obstante, el protagonista indiscutible para el mobiliario será la madera. Mientras más natural luzca este material, mayor efecto de ruralidad lograremos en nuestra habitación.

Una repisa o un aparador de madera en color marfil, roble o caoba, sin duda reforzará nuestra intención. Si se trata de un comedor, la mesa robará todas nuestras atenciones. Esta debe ser elegida acorde a las dimensiones de la estancia, y para las sillas puedes añadir cojines estampados o de colores sólidos que aporten frescura y combinen con las flores o el jarrón del centro.

Algunas personas se decantan más por muebles antiguos como estanterías o vitrinas, y en ellas incluyen fotos o accesorios de madera. Para el sofá, puedes tapizarlo con estampados florales o elegir el cuero teñido y acompañarlo con sillas de ratán o sillones de hierro forjado.

En cuanto al piso de la habitación, la madera vuelve a triunfar nuevamente, un material que brinda una sensación tan agradable como cómoda, aunque deberás protegerlo con alguna laca o cera especial. Otras opciones para el suelo pueden ser las baldosas de gres extruido o alfombras típicas del ambiente rural.

Accesorios de salones rústicos

Accesorios

Los accesorios son importantes dentro de la decoración rústica, y su presencia debe estar regida por cierto equilibrio para no agobiar demasiado la habitación. Alfombras con patrones de flores, maceteros, velas aromáticas, jarrones y vajillas de cerámica son algunos de los elementos típicos a considerar.

En el caso especial de las flores, su frescura y olor aportarán un nuevo significado a nuestra idea de relajación y confort, aunque puedes elegir otras variantes como plantas y adornos de naturaleza muerta. Los manteles pueden ser de hilo blanco o rafia, y para el caso de las cortinas podemos servirnos de las telas de algodón, o utilizar visillos y estores de ratán.

En las paredes no podrá faltar algún que otro cuadro con paisajes naturales o grabados de animales, y en el caso del espejo, este debe ser grande, con bordes esmaltados en color bronce para lograr un toque antiguo y envejecido.

Las lámparas deberán favorecer además el estilo rústico con materiales como la madera o la rafia, y si contamos con una chimenea dentro del local, la adornaremos alrededor con alfombras circulares y cómodos sofás que inviten al descanso.

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